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Por
más que nos pueda resultar atractiva la idea de
tener cachorros en casa, esta
es una decisión que hay que tomar de forma meditada
y responsable.
Una
hembra yorkie depende absolutamente de su propietario
(resultado de una excesiva humanización) y espera
de él la ayuda necesaria tanto para el trance
del parto como para el periodo de lactancia.
Si
no disponemos de todo el tiempo para dedicar a
esta tarea, será preferible no embarcarnos en
una aventura que puede poner en peligro tanto
la vida de la madre
como de la futura camada.
Una
hembra gestante necesitará cuidados adicionales,
pero sobre todo una vigilancia permanente cuando
se acerque el momento del parto ya que pueden
presentarse serias complicaciones que impidan
el parto natural y sea necesario acudir al veterinario
para que practique una cesárea; por no hablar
del riesgo de eclampsia presente durante todo
el tiempo que dura la lactancia.
También
la camada necesita de toda nuestra atención: pueden
nacer cachorros prematuros o sin el reflejo de
succión que necesitarán ser alimentados de forma
artificial.
Existe
el riesgo de aplastamiento o de que la madre arrastre
fuera a uno de los pequeños fuera de la cuna lo
que le provocaría una hipotermia ya que durante
las primeras semanas precisa del calor de la madre.
Será
conveniente, pues, que a la hora de pensar en
buscar el semental idóneo para cubrir a una hembra,
se haga considerando si disponemos de las condiciones
que se requieren para sacar adelante a la nueva
prole.
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