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Su
tamaño pequeño le da una apariencia
frágil, de ahí la creencia popular
de que el yorkie es un perro delicado. Nada mas
lejos de la realidad: este pequeño terrier,
aunque se enmarca dentro del grupo de los perros
toy o de compañía, es un perro fuerte,
con una energía sin límites y una
salud "a prueba de bomba" si se siguen unas pautas
correctas de alimentación de la que, por
supuesto, quedan excluidos azúcares, grasas,
chocolates, etc.
Nuestro
yorkie llegará a los 9-10 años con
el aspecto de un joven si mantenemos una alimentación
equilibrada acompañada con algunos paseos,
juegos y algo de ejercicio.
No
hay que olvidar que, aunque por su talla se ha
convertido en el perro de compañía
ideal, sus orígenes son terrier y eso influye
en su temperamento y personalidad. Posee una curiosidad
insaciable y una necesidad ilimitada de juegos,
es inteligente y osado, apasionado y apasionante.
Aunque
se le considera como "perro de salón" por
su largo y sedoso manto, el yorkie es un "todo
terreno" que disfruta retozando por el campo y
acompañando a su amo en largas caminatas.
Es un compañero inseparable y un antídoto
contra la soledad y la depresión.
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Exposición
Un
ejemplar de exposición no tiene por qué
estar encerrado todo el día.
Con
el manto debidamente protegido puede disfrutar
del jardín y participar en los juegos de
los otros. Mantener el sedoso pelo del yorkie
en buenas condiciones es una tarea que exige constancia
y dedicación.
Conseguir
un manto como el que lucen los ejemplares en una
exposición es un trabajo arduo y que oculta
muchas horas de cuidados: cepillado, aceite, paquetes,
trajes de seda, etc. etc...

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| Corte
a lo westie |
Una
alternativa consiste en hacer un corte "a lo westie"
con lo cual conseguiremos que nuestro yorkie luzca
un "look" divertido sin tener que dedicar demasiadas
horas al cuidado del manto.
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